Ola polar

ola polar

Y llegó el frío a Buenos Aires. UFA.


Todo tiene un límite

garras 1

garras 2

Mi buen amigo Mervyn es un gato realmente tranquilo. “Un tipo macanudo”, dicen de él nuestros humanos. Pero, claro, todo tiene un límite. En el caso de Mervyn, su límite son las polillas. En cuanto aparece una, ¡ja! La cosa se pone peluda. Hay que ver el espectáculo que es capaz de montar el felino más zen que haya conocido. Hay que ver cómo corre, refunfuña, repiquetea la cola, saca las garras… ¡Y qué garras! Hasta que, al fin, Mervyn las alcanza y puede cenar o almorzar o merendar polilla. Y entonces sí, vuelve la calma.


Las armas del cazador

cazadora

Cuando estamos cazando, los gatos somos capaces de ver a gran distancia y de seleccionar el detalle que nos interesa mientras el contorno se borronea hasta casi desaparecer, como si le estuviéramos apuntando a nuestra presa con el potente teleobjetivo de una cámara fotográfica. Aquí, por ejemplo, pueden verme aislando visualmente a mi próxima víctima: el potecito de yogur que está comiendo uno de mis humanos y que agita arriba y abajo mientras habla distraído por teléfono.


Stress tecnológico

Stress tecnológico


¿Qué es esto?

¿Eh? Mis humanos a veces traen cosas muuuuuy raras a casa… Voy a tener que investigar cómo funciona ese pescadito… y cómo se hace para sacarlo de ahí…


¿Lo mejor del fin de semana?

Que mis humanos desayunan en la cama… y siempre se les cae algo. Sólo es cuestión de estar alerta y trabajar en equipo (Mervyn, en este momento, espera del otro lado de la bandejita… jeje).


Vida salvaje